domingo, 16 de octubre de 2011

La Historia Oficial III: "Eufemismos y propaganda, una de cal y otra de arena."



(Lo advierto de antemano, este no va a ser un post políticamente correcto. Presento mis opiniones personales y probablemente ofensivas sobre varias personas con mayor o menor grado de visibilidad pública. Quiero que sepan que no lo hago con afán sensacionalista... son mis creencias más sinceras. Por suerte no soy periodista, así que no me preocuparé cuando se ponga en duda la objetividad de este texto.)


Recuerdo que durante mis días de escoger carrera, en el último año del preuniversitario, yo y mis padres tuvimos largas conversaciones sobre qué yo querría estudiar. Recuerdo que mi madre, al comprobar que yo nunca seguiría sus pasos en la ciencia debido a mi total incompatibilidad con los números, exploró algunas posibilidades de Humanidades conmigo. Mientras lo hacíamos, tuvo a bien contarme un par de anécdotas sobre cómo su madre la había asistido en la búsqueda de una vocación.


En el año 1974, mi madre tenía 14 años, y estaba muy impresionada con el hecho de que el presidente Nixon estaba renunciando a su cargo porque habían expuesto un escándalo político que ella no entendía muy bien. Lo decía todo el tiempo en la casa, como una niña grande exasperada: “¿Lo puedes creer? ¿Puedes creer lo corrupto y malo que es Nixon?”…y su madre, alguien que siempre tuvo a bien no hablarle de política a la niña porque algunas ideas podían buscarle problemas, rompió su regla y le dijo: “Mi vida, una pregunta: ¿tú viste lo que hicieron esos periodistas? ¿Revelar algo que hizo renunciar a un Presidente? ¿Tú crees que lo hubieran podido hacer aquí?”. Mi madre, muchacha impresionable y comprometida, se escandalizó con lo que su madre insinuaba… pero nunca olvidó la imagen indeleble que se le grabó en la cabeza. Jamás se aprendería bien los nombres de los periodistas Woodward y Bernstein, pero sabía las potencialidades de su profesión. Los periodistas, con las acciones adecuadas, podían ser héroes.

Pasó todo el preuniversitario, y mi madre destacaba en las ciencias, pero siempre le había quedado por dentro el bichito del glamour periodístico. Cuando era hora de escoger carrera y la conversación ya no se podía retrasar, mi abuela se sentó con ella y le dijo: “Yo nunca me he metido a imponerte cosas y creo que debes trabajar en algo por lo que tengas vocación… pero tú periodista no vas a ser. ¿Entendido?”


Esa fue la gran sabiduría que mi madre me legaba aquel día. Esa era la joya que pasaba a otra generación familiar. Periodista, ni loco.


Depresión



La entrada más reciente de blog universitario cubano La Joven Cuba me ha provocado mucha tristeza y también mucho alivio. La persona que escribió ese texto podría ser yo.

Es una que se llama Lisandra Durán Gutiérrez, a la que no tengo el gusto de conocer de nada, y es una estudiante cubana de Periodismo. El texto se titula “Uno de nuestros vinos amargos”, alusión melancólica y resignada a la frase de Martí: “mi vino es amargo... pero es mi vino”. El tema es el periodismo (institucional) cubano, y no deja de ser uno más en una serie de artículos de opinión salidos de estudiantes de Periodismo cubanos, compuesto de reflexiones y preguntas abiertas sobre las graves enfermedades del oficio en la isla. Dice que está mal y que urge mejorarlo. En el contexto del título suena más bien a "está mal, pero tenemos que comérnoslo con papitas".

Dentro de la larga cola de llamamientos de ese estilo que se pueden leer en blogs y cuentas de twitter de estudiantes, se ve como uno de los más sinceros. Claramente es la opinión de alguien que, queriendo denunciar el ahogamiento sistemático de la verdad en Cuba, no puede decir todo lo que piensa por miedo a repercusiones. No descuento que Lisandra sea relativamente osada en comparación con muchos de sus compañeros, si nos fijamos en algunas frases. Un buen ejemplo es:

"en los últimos años la prensa solo satisface las necesidades del gobierno como un soldado obediente."

Wow. Soldado obediente. Así es como se dicen las cosas, ¿no? Pero incluso esa aseveración, la más fuerte del escrito, no está exenta de eufemismo: los “últimos años” se refieren, por supuesto, a los últimos 52 años.

El artículo de Lisandra me duele porque es un buen relfejo de la frustración de generaciones pasadas y presentes cubanas. Es el tema de nunca acabar: sabemos qué está mal y por quiénes está mal, pero el torbellino de miedos, excusas, ignorancia y racionalizaciones no da vueltas mentales hasta que volvemos al punto de la inmovilidad. Al final, nos aterra tanto hacer o decir algo que, por momentos, llegamos a creernos que la situación en Cuba no está tan mal. ¿Para qué estresarse?

Como dice Silvio, "Este es un país con algunos problemas, sí, ¿pero qué país no tiene problemas?" Y no lo dice como preámbulo para dar paso a críticas severas. No. A no ser que alguien como Carlos A. Montaner lo increpe, eso es lo único que Silvio dice.


Nadie debería ofenderse con el trovador. Después de todo, la prostitución ideológica es una de las profesiones más viejas del mundo. Y Silvio es veterano en ella, viendo que ya domina la técnica: La aceptación del servilismo incondicional es la penetración absoluta. Las críticas en forma de eufemismos no son más que el lubricante. Esa, y no otra, es la combinación para vivir en Cuba sin volverse loco en el intento:

- Servilismo.

- Eufemismos.

Pero Lisandra, a la que no tengo el placer de conocer, no escribe como lo hace Silvio en su blog. Ella no quiere morirse como vivió. Ella quiere un futuro. Pero no es una estudiante de Física o Bioquímica, capaz de insertarse en cualquier realidad más libre y próspera con sólo emigrar. No, ella decidió ser periodista, así que sus destinos profesionales están íntimamente ligados a los de Cuba.

Ella, a pesar de estudiar en la Universidad Central Marta Abreu, en Villa Clara, habrá oído del decano de Periodismo de la Universidad de la Habana (UH), una figura contradictoria y quijotesca para varios de sus estudiantes. Alguien capaz de exclamar "eso somos la prensa en la Revolución: somos un soldado!" al recibir su Premio Nacional de Periodismo... mientras inculca valores profesionales menos caricaturescos a los muchachos en las aulas. Algunos del gremio recuerdan todavía cómo García Luis, estando en un Congreso de Periodismo y luego de que Fidel terminara de hacerle un chiste a los presentes sobre la extrema parcialidad de la prensa en Cuba, esperó a que cesaran las risas y respondió muy serio: "Comandante, usted no sabe el daño que puede hacer un solo chiste suyo". Por supuesto, Julio pasó su temporada "fuera del aire".


El gremio ha aprendido, con los años, a evitar exabruptos como esos. Lisandra lo puede percibir en su facultad, en las charlas de pasillo, en las advertencias de sus compañeros. Lisandra ha aprendido que, si quiere criticar, tiene que recurrir a los viejos trucos de siempre.

Negación

…no significa que dejemos de reconocer que la ausencia de licenciados en periodismo en los medios es uno de los principales problemas.

Una frase muy buena para referirse a un viejo feudo: se pelea porque los viejos no profesionales le den paso a los jóvenes graduados, y no los pongan a dar hacer columnitas insípidas en algún lugar. En un ambiente en que es prácticamente imposible mostrar méritos o competir (que algo diferente a “serruchar el piso”, eso se vuelve un problema gordo sin duda.

Pero esta frase también sugiere que la falta de profesionalismo en el periodismo se debe en parte a los viejos no preparados… cuando sabemos que al final no es así. Un periodista nuevo vale lo mismo que el viejo si la censura se aplica con igual rigor.

…a los periodistas los censuran personas que no saben nada de periodismo.

No, ¿quiénes? Dame nombres. Al menos di en qué trabajan, a qué se dedican, cómo lucen.

Esto es un eufemismo de libro de texto. Es difícil luchar contra el poder en las sombras sin descorrer la cortina.

Formas de hacer caducas, lenguajes trillados y descontextualizados identifican, con escasas excepciones, al periodismo cubano.

Eufemismo y de los buenos: Incluso Lisandra sabe que el gran problema de la prensa cubana no es, ni de lejos, el estilo de lenguaje utilizado.

Vamos a dar una pista: ¿qué tal las mentiras flagrantes y evidentísimas? ¿Qué tal la difamación sin sustento de los enemigos y el culto idiota a la personalidad de los líderes revolucionarios? ¿Qué tal la censura de los artículos MEDULARMENTE críticos y la aprobación de cualquier tipo de triunfalismo?

Yo entiendo que el lenguaje habitual del Granma es anti-estético y poco atractivo, pero ni poniendo a Saramago a redactar todas las páginas se arregla el problema de la propaganda mentirosa.

Uno de los principios del socialismo y por tanto, una de sus principales diferencias con el capitalismo, es el empeño por satisfacer las necesidades sociales

Absolutamente falso, dado que toda demanda social se traduce siempre en la demanda de un servicio que algún capitalista querrá resolver. La diferencia es que el socialismo lo intenta hacer desde el Estado, sin competencia ni control de calidad o rentabilidad… y siempre, SIEMPRE, poniéndole ojo a la connotación política. Ningún Socialismo de Estado atenderá una necesidad social de una manera que podría debilitar su poder político.

Pero es lógico que haya dicho eso, para limpiarse de lo anterior.

Esta cuestión de la censura y de la obediencia existe en todas partes del mundo y por eso mueren tantos periodistas al año.

Esta frase simplemente no es seria. No lo es.

Uno… si censuras a un periodista, ¿muere? ¿Eso confirma mi teoría de que el Granma está lleno de zombies? … Yo podría entender que si un periodista se arriesga a publicar algo vergonzoso de un jefe narco mejicano, el periodista muera… pero no si se plega a la postura de sus jefes.
Y eso de que existe en todo el mundo es comparar peras y manzanas. No hay forma en que los medios en el mundo exterior, particularmente en el primer mundo capitalista y democrático, ni siquiera se asomen a los niveles de rasero ideológico y falta de información que tienen los medios en Cuba. La comparación da aún más grima porque ha sido la consigna predilecta de los apologetas de la censura en Cuba. Se imaginan que cuando uno dice “libertad de expresión”, habla de un estado perfecto y platónico en el que no exista NINGÚN TIPO DE PARCIALIDAD.

Esta no es una visión carente de cierta popularidad. Veamos lo que dijo otra joven periodista cubana, Romina Ruiz-Goriena, hace poco más de un año en el espacio de pensamiento independiente Estado de Sats:

Si existe o no la libertad de prensa es una pregunta un tanto difícil, no sólo aquí en Cuba sino internacionalmente también, porque lo que nos tenemos que preguntar es si en algún momento podemos dividir algún tipo de interés, si la objetividad forma parte del trabajo, y si un medio en algún momento puede ser un medio totalmente puro, sin tener los intereses sea de una empresa privada o sea de un gobierno presente. En lo actual, no, a mí no me parece que en Cuba hay libertad de prensa. Me parece que los medios oficiales, sencillamente, se parecen más a una agencia de publicidad.

Pero bueno… ¿quién es esta muchachita que puede poner a un lado lo obvio y no usarlo como excusa para relativizar el flagelo de la falta de libertad de prensa? ¿Es que se cree intocable?

La diferencia entre Lisandra y Romina, por supuesto, radica en que Romina es cubano-americana. Y, como tal, decisió no estudiar en Cuba. De hecho, ni siquiera decidió estudiar Periodismo. Es una de esas herejes que cree que puede ejercer bien la profesión sólo con un título de Filosofía y Antropología de Hampshire College, Massachussetts, y así ha tenido el descaro de publicar en El Mundo y en la revista Times.



Ese es su blindaje. Romina no practica el periodismo en Cuba, así que no tiene que someterse a las prohibiciones arbitrarias de su expresión que Lisandra y todos sus colegas tienen que aprender a sortear en Cuba.

Es cierto que, cada vez más, los centros noticiosos del mundo entienden que deben adherirse a un punto de vista, una visión, una subjetividad… A veces llegan al extremo de desechar periodistas y contratar “comentadores”, como la cadena estadounidense Fox News, célebre por su intransigente prejuicio conservador. Pero ya nosotros hemos visto una versión mucho más sistemática y grotesca que la de Fox News… la de los países totalitarios como Cuba, que han llegado al colmo de casi nunca ser la fuente de la noticia, sino de tomarla de un medio capitalista, “picarla”, escoger lo conveniente y poner un “preámbulo” o una narración superpuesta, siempre evidentemente proselitista, que menosprecia al espectador. (Penútimos Días, razonablemente, vio esto como innecesario en el medio de los blogs)

En todo caso, lo indiscutible es que la objetividad debe formar parte del trabajo periodístico. Desoír las críticas a la parcialidad en Cuba con las gastadas y cuestionables líneas de que esa objetividad no existe en el primer mundo democrático y capitalista es, como todos sabemos, el vicio que nos han legado los propagandistas del régimen. Valdría la pena exigir tratamientos diferentes, sobre todo dado que Cuba es un país diferente al resto del mundo, inflado con la promesa de fundar una sociedad nueva, más justa.

Pero no vale la pena argumentar eso. La incongruencia es demasiado grande, carece de justificaciones. Así que los apologistas recurrirán, por enésima vez, al discurso del miedo. “Somos un país amenazado. Hace varias décadas resistimos acciones militares que PUEDEN VOLVER CUALQUIER DÍA y ahora enfrentamos agresiones mediáticas que difunden MENTIRAS Y SÓLO MENTIRAS sobre nosotros. Reconocemos la necesidad de un periodismo más crítico, pero no hay que darle armas al enemigo.”

Sería el fin de la conversación. ¿Cómo razonar con una persona así? El miedo, incluso uno tan absurdo como el que quieren vender los apologistas del régimen, o Fidel en sus reflexiones, es la base retórica de toda prohibición. Es peor aún cuando se alimenta del mito de la relevancia nacional. Los cubanos tenemos práctica de regodearnos en nuestra ombligo-sofía y embriagarnos del heroísmo de David frente a Goliat… aunque en realidad Goliat esté poco interesado en nosotros y David, en vez de lanzar una honda, oprime las libertades y los derechos.

Así, los estudiantes de Periodismo, frustrados y dispuestos a abrazar cualquier estrategia que sirva, han aprendido y emulado la vieja técnica de dar una de cal y otra de arena.

Negociación

Alguien cuyo segundo nombre tiene que ser “Calyarena” es Elaine Díaz.



Así mismo, Elaine “Calyarena” Díaz no es otra más que la célebre joven cubana entusiasta de las redes sociales y, recientemente, periodista graduada y profesora de su facultad. Cualquiera de los muchos asiduos que tiene su blog principal “La Polémica Digital” sabe lo consistentes que son los esfuerzos de Elaine en no quedarse ni aquí ni allá, no ser definida como perteneciente a un grupo, no ser presillada a una posición.

Con esto no quiero decir que Ela sea inconsistente porque no lo es, por muy endebles que sean algunos comentarios suyos. Lo que en otras personas, como "Paquito el de Cuba", no pasa de ser un perenne y demagogo cinismo para que sus lectores no lo descalifiquen por “ñángara”, en Elaine parece ser por momentos su verdadera filosofía. Sostiene una visión que pinta a Cuba como un cuadro bien variado y variopinto, donde en lo absoluto casi todos se la pasan pensando lo mismo (como bien sabemos), sino que guardan opiniones tan diversas y a primera vista contradictorias como todo lo que hay bajo el Sol.

Ese esfuerzo tan Librano (por su signo) de Elaine, constantemente oscilando para encontrar un equilibrio, la llevan a dar “bandazos” bruscos que llaman la atención. Puede criticar al Ministerio de Cultura por secuestrar Rotilla, pero deja entender que quizás el grupo Matraka sí sea, después de todo, receptor de fondos de la USAID. Y eso sí que no. Luego es capaz de rectificar ante los comentarios emplazadores de sus lectores y le dedica una entrevista de varias partes a Matraka para explicar su versión. También puede criticar a la UJC por formar jóvenes en la corrupción y el oportunismo, pero sólo apoyándose en la larga lista de líderes expulsados de la organización, sin mencionar las razones más probables y políticas de la limpieza de líderes jóvenes que el gobierno lleva a cabo periódicamente. Elaine suelta de vez en cuando el obligatorio comentario de sospecha e indiferencia fingida para Yoani y una disidencia interna a la que apoyan demasiado las fuerzas democráticas del mundo, pero reserva la misma actitud despectiva para Granma y Rebelión. Good girl!

Una vez incluso tocó el tema de un peculiar caso de corrupción en un preuniversitario del campo. Le dio por investigar y todo. Pa’ qué fue aquello. Los callejones sin salida, llenos de voces que la desalentaban a deshechar la historia, se sucedieron unos a otros. Ella, que no se queda dada, hizo todo el relato de las repercusiones de sus pesquisas en tremenda serie de tres partes que, como bien nota Ernesto Hernández Bustos, pusieron de relieve el terreno volátil sobre el que pretende crearse un periodismo más serio.

Ernesto tiene razón. Que nadie se llame a engaños… el sistema que impera en Cuba es absolutamente incompatible con un periodismo real, ético y libre de tapujos. Elaine lo ha aprendido desde hace mucho y ha entendido cómo oscilar en esas olas que dudosamente lleven a alguna parte.

La estrategia comienza por replegarse a las redes sociales, principalmente a un blog personal. Si, en vez de eso, se escribe para un sitio importante y extranjero, como Global Voices, es preciso mantener una buena imagen de Cuba.

Lo segundo es saber codearse con las personas adecuadas. El claustro de profesores de Periodismo, blogueros de temas inofensivos, o el esbirro ideológico de Iroel Sánchez, están bien… pero Reinaldo Escobar o Miriam Celaya sí que no. Que no que no.

Lo tercero es saber que si quieres criticar… también te toca hacerte eco de algunas pamplinas del gobierno, y repetir frases ridículas como “la campaña mediática en contra de Cuba que se ha venido desarrollando desde hace tantos años”. Lamentablemente, para tener opinión propia hace falta lamer algunos culos. Incluso es bueno para la voz; dura más.

Casi todos los estudiantes de periodismo que quieren llevar blogs de comentarios sociales han sabido seguir el ejemplo de Elaine, que no por no ser innovadora no deja de ser alguien visible y de quien se pueden sacar experiencias. Y la experiencia es clara: una de cal y una de arena, hasta el infinito, a ver qué cambia. Mientras tanto, el proceso tiene que ser MUY equilibrado, la cal MUY leve y los sentidos muy aguzados, para evitar el palazo si viene.


A la larga, la Facultad de Periodismo de la Universidad de La Habana ha sido relegada a ser el sutil campo de batalla entre dos bandos bien pasivos. Por un lado, esos que quieren hacerle un lifting al gremio y esperan, pacientemente, a que las condiciones se alineen para soltar una pequeña verdad aquí... otra allá... con la esperanza de que lleguen tiempos mejores mientras ellos juegan con las reglas de los jefes.

Por el otro, los que nunca nunca les ha importado un comino el periodismo y sólo mantienen la Facultad porque, bueno, porque todo país debe tener una, y siempre viene bien una cantera de caras lindas, entusiastas y joviales que sirvan como patente de continuidad para una profesión muerta en Cuba. ... Caras que Randy Alonso pueda poner en Cubadebate en artículos de ensueño adolescente y fotos tiernas como esta:

Si algo se puede decir de estos chicos es que la están pasando bien. Se ve que están orgullosos, aunque casi todos terminarán escribiendo textos inocuos con vocabulario rimbombante, todos con frases ingeniosas, todos comenzando con narraciones in media res (qué vicio) y todos bien pegaditos, a pesar de los eufemismos, al aparato de propaganda Revolucionario… Ese que, desde hace tantos años, ha venido desarrollando la verdadera campaña mediática de desinformación contra el pueblo de Cuba. Y estos estudiantes se defenderán de cualquiera que les critique eso, con uñas y dientes.

Ira

Así fue como se tiraron en masa contra Amaury Pérez cuando, en lapsus de sinceridad no mediada, le dio por decir una obviedad en un comentario que pasó a través del filtro de Cubadebate:

Con respecto a la prensa cubana debo decir, sin pelos en la lengua, que eso funciona como un Sultanato con sus respectivos súbditos, normalmente jóvenes a quienes les dan la lamentable tarea de, por una plaza y cuatro artículos al mes, exigirles obediencia como a los bufones porque les repiten que es la “linea editorial de La Prensa Cubana” ¡MENTIRA!”

Entre las voces más rápidamente indignadas, estuvo Elaine Díaz, quien soltó un muy literal “qué coño te pasa?” en Twitter para pasar a engarzarse en mutuos ataques de carácter con Amaury. Ciberchancleteo del de verdad. Pero al menos a nadie le dio por hablar del periodismo de nuevo, mucho menos de forma explícita.

Y es que es increíble. Los estudiantes de periodismo saben el problema, lo saben mejor que muchos de nosotros, pero no están dispuestos a tener un diálogo y una protesta públicos. No están dispuestos a arriesgar sus horas de internet y sus “cuatro artículos al mes”. Después de todo, ¿quién lo estaría?... Se me ocurre que sólo alguien con verdadera alma de periodista, pero en Cuba hace mucho que se perdieron almas de todo tipo.

Esa vez no pude contenerme y solté en los comentarios de La Polémica Digital:

“Lo responsables no son los periodistas. No, los periodistas son rehenes. Algunos hacen lo que les dicen sin decir demasiadas mentiras ni callarse todo lo que les dicen, tratando de sobrevivir en ese clima tóxico de trabajo sin sacrificar demasiado su ética. A otros les da Síndrome de Estocolmo, se enamoran de sus secuestradores, y toman la iniciativa para seguir propagando mentiras y silencios a fin de que sus jefes les den más privilegios.

Díganme, ¿se ha levantado la “palabra digna” contra los “decisores” de manera pública? ¿Se ha hecho? ¿De algo sirve esa palabra cuando se dice a puertas cerradas? ¿Ha conseguido algo?

¿El “muro de los decisores” es realmente burocrático? ¿O es ideológico, político, que busca preservar a los que detentan el poder y a su discurso?

Ustedes son periodistas. Hablen. Ustedes están ahí, y su trabajo es decir. Su trabajo es el de la transparencia, el de la información. Su trabajo, cuando está bien hecho, es de los más valiosos que existen, es el que le da el aceite al motor de la democracia. Y día tras día tienen que ver como es pisoteado, tirado por la borda, prostituido. No, no me digan que uso lenguaje incendiario. Eso es lo que yo creo, esas son las palabras que ameritan el estado de cosas. ¿Quieren negármelo? ¡Hablen, expliquen, denuncien!

No me digan que no se puede. Aquí en Cuba hay periodistas independientes, que arriesgan mucho más que ustedes. No me digan que son mercenarios; aquí la mayoría de los que no critican se quedan callados para preservar el trabajo. No lo hacen por ser “optimistas incurables”, ni por evitar dar la imagen del gremio periodístico humillado y desunido”. ¡El gremio periodístico está en ruinas! ¡Tenemos el lugar 166 del mundo! ¡Estamos peor que Somalia! Los que se callan, lo hacen para seguir trabajando, para no caer en una lista negra. Ellos son los mercenarios. Y los que hablan, lo hacen arriesgando mucho. Pero lo hacen. Así que se puede. ¡Hablen!”

Resignación

No faltarán, como no faltaron en ese momento, los estudiantes actuales y los egresados recientes que (en el improbable caso de que lean esto) me recriminen con fuerza hablar tan despectivamente y con tanta seguridad de un centro de estudios al que no pertenezco ni he pertenecido. Me dirán que conozco la sufrida batalla diaria que se libra por resucitar la profesión, que no conozco los intríngulis, los matices, las historias enterradas.

Y yo, como otras veces, a esos críticos les diré: desentiérrenlas. Rompan el silencio, hablen desde la ética profesional que requieren, denuncien la mordaza, nombren nombres, marquen el rumbo… ¡hablen!

Ahí terminará la conversación. Harán como que nunca pasó.

Y mientras Romina escribe y publica en Times (plegada a los intereses de la revista), Elaine y Lisandra todavía intentan adivinar cómo decir un pedacito de verdad sin que las vayan a llamar los “decisores”.

Nos quedan muchos años de eufemismos.

domingo, 2 de octubre de 2011

One flew over the cuckoo's nest.



¿De qué derecho a la palabra es el que usted me habla? Mi derecho a la palabra no ha existido nunca. Me he pasado la vida entera viendo cómo, por culpa de ustedes, mi familia tiene que sobrevivir en la miseria... viendo cómo las personas que yo quiero tienen que ser humilladas, alejadas, delante de mí, por tener ideas que a ustedes no les convienen. Y todo eso yo lo he tenido que clavar aquí, sin que ninguno de ustedes me de nunca el derecho a la palabra, a yo poder expresar lo que siento. Pues lo que yo siento y lo que pienso es que no soy ningún traidor... porque yo nací en Cuba, soy un hijo de Cuba, y cómo la mayoría de los cubanos lo único que quiero es la libertad de mi tierra y de las gentes que piensen como yo. El que envió esa carta no fue él sino fui yo, y en ella están mis principios, mi pensamiento. Y pienso que el cubano que esgrime las armas contra Cuba no tiene otro nombre que un traidor. Y pueden condenarme. Háganlo, que no van a impedir la libertad de mi pensamiento. Vamos, condénenme... verán que ustedes son los verdaderos condenados. La razón no se puede imponer por la fuerza. Viva Cuba. Viva Cuba. Viva Cuba libre.

- Martí, el ojo del canario.

(fragmento que acompañó el concierto de Buena Fe del 6 de Septiembre del 2011.
fue ovacionado por el público.)


No hacemos nada. Pero no se crean que no entendemos.

jueves, 29 de septiembre de 2011

La Historia Oficial II: "EcuRed"



Ha comenzado un nuevo ciclo de Universidad para Todos en Cuba. ¿Su título?

"EcuRed, una enciclopedia colaborativa en la informatización de la sociedad cubana"

Hmmm.... colaborativo... informatización... sociedad cubana. Suena bien.

Enseguida aparecen diversas reacciones en nuestra querida blogosfera nacional (la "buena", no la mala).

La siempre moderada Elaine Díaz sostiene en su blog que:

El acceso a Internet desde la Isla es aún muy limitado, por lo que intentar masificar el uso de las tecnologías a partir de cursos semipresenciales podría ser errado.

Mientras que, por su parte, el diletante/escalador profesional Iroel Sánchez, comenta en su cuenta de twitter:

Creo que es un primer acercamiento que impone el tema en una audiencia masiva, con base en un proyecto masivo.

......... ok. Paso a paso.

Yo no me preocuparía demasiado por el efecto que puede tener entre población ver clases sobre cosas que no existen en su mundo. Yo veía muy entretenidamente algunas teleclases sobre historia del Teatro para Títeres.

Por supuesto que en la Universidad para todos los contenidos casi siempre son actualizables y las perspectivas ampliables, pero primero habría que hacer eso en las aulas de la UH.

Y no creo que tenga ningún efecto psicológico negativo para los televidentes oír hablar de cosas que ellos no han visto en toda su vida. Ellos ya están curados de espanto viendo películas y series con fuerte presencia de smartphones, redes sociales, internet de alta velocidad y frecuentes viajes en aviones . No olvidemos tampoco sus conversaciones con extranjeros o familiares de visita que se quejan de lo atrasada y escasa que es la internet en Cuba... o cuando ven a la mayoría de los oficiales del ejército pasearse en auto Geely aparecidos de la noche a la mañana.

Es bueno que la televisión sea una ventana hacia una realidad diferente, una de progreso y prosperidad. Lo malo es perder las esperanzas de que esa llegue a la Isla. Pero bueno, al menos abrán que existe y los más arriesgados tendrán más motivaciones para emigrar.

Y después dicen que lo que tienta a la gente a irse es el "criminal carril 2".

Mira, más que la disonancia existente entre el contenido de las teleclases y la realidad cubana, me preocupa mucho más el concepto de "enciclopedia colaborativa" que tienen los muchachos de los Jóvenes Clubs de Computación y Electrónica... quienes, el año pasado, pasaron de pertenecer a la UJC a pertenecer al Ministerio de la Informática y las Comunicaciones (MIC) !

Algo mucho más revolucionario para el público cubano sería ver cómo funciona la Wikipedia y la mayoría de los portales wiki, verdaderas comunidades creativas que ponen parte de su esfuerzo y su dinero con tal de acumular información... Y... velar por su rigor y su imparcialidad. En un país con monopolio gubernamental sobre la información eso sería la verdadera revolución.

Sin embargo, nuestros queridos amiguitos de la red que trabaja con Conocimiento con Todos y para Todos, tratan de aliviar de estas pesadas tareas de edición y control de contenidos para que la población no interrumpa sus arduas tareas en un país con altísima productividad como el resto. Así que ponen extraordinarios requisitos para contribuir. Todos los "colaboradores" deben registrarse teniendo una cuenta de correo .cu, así que ya por ahí evitamos que participen cubanos residentes fuera de Cuba. No es que importe mucho dado que, como se menciona en los foros de los Jóvenes Clubs, "por haber dejado el país ahora no son considerados como cubanos sino como desertores, aunque esto no es una política establecida por EcuRed." O_O

Más aún, toda información aceptada será rastreada cuidadosamente, linkeándola al nombre de usuario y la dirección IP que la remitió, haciéndola pública. En un país donde la gente se cuida mucho de, por ejemplo, usar el correo Infomed para quejarse de lo lento que van todo con Raúl, no creo que vayan a subir descuidadamente cualquier verdad, así como así. Después de todo, sus contribuciones serán almacenadas e identificadas. Todo lo que digan puede ser usado en su contra. En Wikipedia, lo más que que pasa es que eliminan el contenido y bloquean al usuario... en Cuba, bloquean o eliminan la libertad de esa persona... o a la persona misma.

Claro que, en su declaración de políticas, EcuRed asegura que ninguna contribución "será compartida con terceras partes sin su consentimiento, excepto los casos en que se violen estas políticas".

Terceras partes? Hmm. Y quiénes son las segundas? Los Jóvenes Clubs? El MIC? El PCC? El Gobierno? La Seguridad del Estado?

Tampoco se admitirán "contenidos considerados como: DISCRIMINATORIOS, obscenos, IRRESPETUOSOS, AGRESIVOS, PROPAGANDÍSTICOS o publicitarios, TENDENCIOSOS, DIFAMATORIOS, o pornográficos. (...) EcuRed se reserva el derecho de bloquear el acceso del infractor, y de ser pertinente, notificarlo al proveedor de servicios de Internet."

Paf! Ven acá, y cada artículo político que hay en esa web no es propagandístico y tendenciosos, muchísimos siendo difamatorios? Wait a minute... la PRIMERA PALABRA en el artículo de Yoani Sánchez es "Cibermercenaria". La útima oración dice, con un flagrante error gramático no repetido aquí, que Yoani escribe asiduamente "informaciones tergiversadas". What the fuck???

Para los confundidos, dejemos claro 3 de los errores más comunes que EcuRed quiere evitar:

1. "Publicar ponencias, temas intrascendentes o artículos periodísticos, concebidos para otros medios y que no son enciclopédicos. Serán borrados."

Ja. Las ponencias y notas de prensa de fuentes prestigiosas y comprobables no son referencias... lo cual, seguido al pie de la letra, destruye completamente el método de trabajo de la academia y la ciencia en todas partes del mundo (sí, incluyendo a Cuba).

Sin embargo, EcuRed SÍ publica artículos de Granma y Juventud Rebelde

Por otra parte, no sé muy bien lo que es un "tema intrascendente" para un sitio con este tipo de artículo de referencia.

Si buscan en el sitio artículos sobre el Remolcador "13 de Marzo", el Maleconazo o el Proyecto Varela, no encontrarán nada. Evidentemente temas intrascendentes.

2. "Estilo laudatorio y cargado de adjetivos."

Jajajajaja!! ... mi vejiga...

Esto proviene de la página sobre Oswaldo Payá en EcuRed:

"El cinismo en este caso concreto fue mayúsculo, ya que, para colar su proyecto, utilizaron el nombre de Félix Varela, cuando la historia ha demostrado con creces la impecable trayectoria revolucionaria y antiimperialista que Varela trazó a lo largo de toda su vida. Un insulto, sin duda, a la persona de quien José de La Luz y Caballero dijo que fue el que nos enseñó primero en pensar, y José Martí que era un patriota entero."

Supongo que "mayúsculo", "con creces", "impecable", "insulto", "entero"... no son palabras que activan el radar de los moderadores.

Por supuesto, nada de ese segmento está referenciado en lo absoluto. En la Wikipedia en inglés hubiera durado 5 segundos.

4. "No revisar antes de guardar que la página tenga el nombre adecuado -el usado más comunmente. Por ej: "Cuna del Níquel" por "Nicaro"."

Otro ejemplo... No se pone "el Fifo". El término correcto es "Líder histórico indiscutible de la Revolución Cubana, el Compañero/Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz".

Ven? No se equivoquen.

Claro que en todos los portales wiki existen parcialidades, errores, disparates... y yo, como "colaborador", quisiera ayudar a modificar esos horribles entuertos... pero, ¡sorpresa!, algunos tienen bloqueada esa opción "para proteger modificaciones de artículos que se consideren muy valiosos, con un alto consenso, o con una elevada repercusión."

... Sin comentarios.


Gracias, querido gobierno. Nos han protegido de nosotros mismos una vez más. Que alguien le de una medalla a estos muchachos. Han avanzado varios pasos más en la (des)información, el (falso) rigor y la (des)esperanza de un mañana mejor. Y lo han hecho ellos solos, dado que aún retienen el monopolio sobre la edición de contenidos la EcuRed, contenidos todos "desde un punto de vista cubano."

A ver cómo lo pongo... Yo soy cubano. Nací y crecí en Cuba. En la Cuba socialista, para colmo de males. Y aún así, totalmente detesto el enfoque autoritario y engañoso que han usado para fabricar su "enciclopedia" propagandística. Pero mi opinión no sólo no está reflejada, sino que no cuenta.

... Por supuesto, podríamos esperar a que, a la larga, se cumpla lo prometido y EcuRed pase a tener un registro libre y público. De manos marionetas a manos libres. Que los JCCE la cedan a una administración verdaderamente colaborativa....

... justo como podíamos esperar reformas significativas en la venta de automóviles... o la reducción de Acopio... o el acercamiento a Estados Unidos... o la transparencia estatal... o el abandono del triunfalismo mediático... o la rentabilidad de empresas estatales presupuestadas... o la dichas del cable submarino... o la garantía de empleo... o básicamente cualquier otro tema en la que el gobierno no haya precisamente mentido sino que 1) o están trabajando en ello pacientemente para evitar "reveses imprevistos" (pa qué apurarse?) o 2) han reformado tan poco que básicamente nos han tomado el pelo a todos.

Pero qué importa una vida sin libertad de expresión? Todavía llega el pan a la bodega, hay clases (malas, buenas, regulares) por televisión, y hay estudiantes extranjeros de medicina (malos, regulares) en los policlínicos y hospitales. Qué más quieren?

El que se queje es un indeseable, un malcriado y un malagradecido. O no es así, Lázaro Barredo?

En una cosa Iroel Sánchez tiene razón, cuando dice en su twitter que todas estas cosas “no son culpa de Cuba, es de las condiciones en q ha tenido q desarrollarse.

Eso es la absoluta verdad. No es fácil mejorar en un Socialismo de Estado. Así que no se quejen más.

martes, 10 de agosto de 2010

La Historia Oficial (parte I)


Australopithecus would really have been sick of us
debating how we're here,
they're catching deer (we're catching viruses!)

- "History of Everything", Barenaked Ladies

A mi familia, mi novia, mis amigos y mis conocidos no les es noticia que me voy de mi facultad. Me voy a otra carrera. Después de sopesar muchísimos platos de balanza, entre los que estaban mi posible falta de capacidad y talento, la falta de rigor de mi facultad, el mal empleo que hice del tiempo libre que me dejaba, la imposibilidad legal de hacer dos carreras continuadas si no era por dirigido, la posibilidad de trasladarme de carrera sin hacer exámenes, etc. Actualmente estudio en la facultad de cine, radio y televisión del ISA. Si me aprueban mi solicitud, en Septiembre empezaré a estudiar en Derecho en la UH. Cinco años más.

Ya muchas veces han habido gritos de “¡demente!” a mi alrededor, y es comprensible. Por alguna razón, la gente siempre me vió como alguien creativo artísticamente (no sé dónde vieron eso) y por otro lado la carrera de Derecho tiene un muy bien ganado estigma en este país. Es algo en lo que siento que puedo ser bueno, sé que puede estimularme, tiene un balance saludable de estudio al que puedo adaptarme, y era mi segunda opción en el pre. Me gusta. Hace unos meses mientras me acercaba a los juicios de un bufete con un amigo hice más preguntas en tres días que en mis seis meses de prácticas en el ICRT. En el pre elegí el cine porque ponía muchas menos trabas para irse del país. Ahora tengo claro que para ser bueno me hacía falta una motivación que nunca encontré.

Pero todas las carreras te dejan algo, no importa a dónde vayas. Muchos universitarios de ciencias se quedan con un rigor y una organización mental que les permiten enfrentarse a una multitud de tareas, ya sea el biólogo que ahora tiene un luchado pero provechoso empleo en el turismo, como el físico que se dedica a la venta de equipos de cine y tv en Canadá. Yo de mi carrera me llevo algo. Una capacidad un poquito mayor para detectar y deconstruir mentiras.

Si algo te enseña el arte es que no hay apreciaciones exactas. Muchos funcionarios de las Academias, haciendo frente a cualquier idea central que intente dictar un dogma, dirán que no es necesario cuestionar cómo es o de dónde proviene el arte, que todo es válido. El basamento teórico, o la crítica, existen para otorgar cierta validación, pero al final el único juez es el público. Aunque entiendo al 100% esta lógica, nunca simpaticé demasiado con esa anarquía ideológica (sería igualmente provocativo decir "exceso de amplitud mental") en la que, salvo esas excepciones donde los funcionarios salían a decir cómo tal y tal cosa estaban mal, cuando se trataba de arte todo estaba bien. Lo importante es que llegara al público.

Y mientras en el cine y la televisión se la pasan siguiendo fórmulas mal concebidas de entretenimiento y manipulación de audiencias… mientras entre los realizadores independientes se trata de romper esas fórmulas, a veces con solipsismo, a veces con éxito casi universal… la máxima sigue siendo “cómo hacer que el público se trague esto”. El arte, en general, va de cómo decir cosas. Y desde el inicio de mis cuatro años de carrera, pensando en términos de estética y drama, me encontré perennemente articulándolo casi todo en términos de yuxtaposición de planos, de subtexto, de ficción… veía todas las cosas en la vida como historias. Llegué a pensar que era una particularidad mía, en mi juvenil ombligocentrismo. Hasta que un día me encontré con “Story”, de Robert McKee. Gente como McKee entiende a la perfección que no sólo yo, sino todo el mundo, comprendemos la vida a través de historias. Las historias son la unidad de comprensión/aprehensión de la vida, la traducción de la experiencia humana.

Imaginemos cuántas páginas de prosa se escriben a lo largo de un día en todo el mundo, cuántas obras se interpretan, cuántas películas se ven, la interminable corriente de comedia y drama en la televisión, las veinticuatro horas de noticias impresas y retransmitidas, cuántos cuentos se relatan a los niños al irse a dormir, cuánta fanfarronada en bares, cuánto cotilleo navega por Internet. El apetito de historias que tiene la humanidad es insaciable. La narración no es sólo nuestra forma de arte más prolífica, sino que rivaliza con todas las demás actividades - trabajar, jugar, comer, hacer ejercicio - para captar nuestro tiempo de vigilia. Dedicamos tanto tiempo a narrar y a escuchar historias como a dormir, e incluso entonces soñamos. ¿Por qué? ¿Por qué dedicamos una parte tan grande de nuestra vida a las historias? Porque, como dice el crítico Kenneth Burke, las historias nos aprovisionan para la vida.

Día tras día buscamos una respuesta a la eterna pregunta que se planteó Aristóteles en su Ética. ¿Cómo debería dirigir un ser humano su vida? Pero la respuesta es esquiva, se oculta tras las muchas horas en las que uno lucha por conciliar sus capacidades y sus sueños, por fundir ideas y pasiones, por convertir el deseo en realidad. (…) Tradicionalmente la humanidad ha buscado la respuesta a la pregunta planteada por Aristóteles en las cuatro sabidurías – la filosofía, las ciencias, la religión, el arte –, tomando de cada una alguna intuición para componer con ellas un significado que se pueda experimentar. Sin embargo, ¿cuánta gente que no tenga que aprobar un examen lee hoy a Hegel o Kant? La ciencia, antiguamente la gran encargada de dar explicaciones, tergiversa la vida con complejidades y perplejidad. ¿Quién es capaz de escuchar sin cinismo a los economistas, a los sociólogos o a los políticos? La religión se ha convertido para muchos en un ritual vacío que enmascara la hipocresía. Al reducirse nuestra fe en las ideologías tradicionales, nos dirigimos hacia la fuente en la que todavía creemos: el arte de contar historias.

-“Story”, Robert McKee

“Story”, un manual para escribir guiones cinematográficos con lenguaje de gurú, a veces sirve de excelente guía sobre cómo entendemos la vida. McKee, y antes de él Joseph Campbell y Carl G. Jung y muchos más, ve pautas en la narraciones que han perdurado, en los mitos universales, que revelan cómo las historias son uno de los pilares más importantes de la cultura misma. Y McKee tiene razón, es reduccionista y de pocas luces pensar que es nuestra vida la que da forma a nuestras historias. Si en algún momento fue así, ya no lo es. La simbiosis entre ficción y realidad es casi imposible de distinguir hoy en día. No hay que ir muy lejos para ver que todo el tiempo nos vemos como protagonistas en una historia, con conflictos internos, personales o sociales; con antagonistas, mentores, tentaciones, intereses románticos y alivios cómicos; con episodios compuestos de una plétora de momentos claves, desde detonantes hasta clímax, o con finales abiertos, siempre dejando fuera lo que preferimos olvidar… y así es visto todo. Así construimos nuestros mitos, que le dieron vida a nuestra religión… y así estructuramos nuestra Historia, la contada por los victoriosos, la espina dorsal de la política. Básicamente, casi toda nuestra ideología está basada en pequeñas unidades de conocimiento. Los científicos pueden llamarles “teorías” o “experimentos”. Yo que vengo del mundo del arte les digo “historias”. El punto está en… ¿cuáles son las historias ciertas? ¿Cuáles tienen sentido? ¿Cuáles nos venden una noción real de la vida? En este nuevo contexto, en el arte=vida, la idea de desechar a la crítica parece mucho más loca. Necesitamos rechequear nuestros hechos. ¿Cómo podemos vivir nuestra vida sin estar un poco más seguros de lo que creemos?


“Nunca entendiste por qué hicimos esto. El público sabe la verdad: el mundo es simple. Es miserable, sólido hasta su mismo núcleo. Pero si puedes engañarles, aunque sea por un segundo, entonces les haces preguntarse, y en ese momento tú puedes ver algo realmente especial… ¿Realmente no sabes?... Era la expresión en sus rostros.”

- Robert Angier

Una de las cosas que por las que el estudio de las leyes (en su parte teórica, no en la práctica distorsionada y corrupta que tiene en Cuba) me atrae mucho más que el arte es que en el Derecho todo debe estar fundamentado, existen herramientas de debate y desmitificación para todo lo que se hace. Si yo me dejaba guiar por la idea que tenía la gente de que yo soy bueno en mi carrera, hubiera perdido mi oportunidad de trasladarme y posiblemente estudiar algo que me guste. Y heme aquí reescribiendo. What if? ¿No es ese un puro acto de la emoción? ¿Querer transformar la vida, querer (re)contar en subjuntivo? Historias de nuevo. Nuestra verdadera manera de adivinar/desear.

Creo que fue también Aristóteles el que dijo que la ciencia del Hombre consiste más en desmentir falsedades que en descubrir verdades. Yo me di cuenta de que podía hacer un viraje en mi vida, cambiar la forma de pensar mi futuro, y lo hice. De esa manera he sido capaz en mi vida de cambiar de ideas políticas, de ideas sobre las relaciones, de ideas sobre lo que sea. Y las veces en las que pasó, fue porque pude ver (o alguien me enseñó) las lagunas de una idea.

Existe una buena historia (ja!) para esto.

En cierta ocasión (real o en el mundo de los mitos urbanos) se llevó a cabo el siguiente experimento de comportamiento. Se colocaron 6 monos en una jaula, en el centro de la cual se encontraba una escalera que permitía alcanzar un racimo de plátanos que colgaba del techo. En cuanto uno de los monos intentaba alcanzar los plátanos, se les rociaba a todos con agua helada lo cual hacía que desistiera de su intento. Este proceso se repitió tantas veces cómo intentos por alcanzar los plátanos realizaron los monos. Finalmente, cuando alguno de los monos intentaba alcanzar los plátanos, eran sus propios compañeros los que le impedían acercarse a la escalera a base de golpes hasta que el mono desistía de su intento.

Llegados a este punto, se sacaba uno de los monos de la jaula y se introducía otro que no había participado previamente en el experimento. Al poco rato de entrar en la jaula, el mono intentaba encaramarse a la escalera para coger los plátanos, pero en cuanto se acercaba a la escalera, sus compañeros le agredían a golpes. A ninguno le gustaba la posibilidad de otra ducha helada. El nuevo mono no entendía nada, pero tras reanudados intentos se da dio cuenta de que no podía acercarse a los plátanos sin ser vapuleado. Y a él no le gustaba la idea de ser vapuleado.

Días más tarde, se sacó a otro de los monos de la jaula que empezaron el experimento y se introdujo uno que tampoco tenía ningún conocimiento del funcionamiento del mismo. Igual que en el caso anterior, el mono novato intentó agarrar los plátanos y cada vez que iba a por ellos, todos sus compañeros de jaula se abalanzaban sobre él para impedírselo. La nota curiosa es que el mono que fue introducido a mitad del experimento y que no tiene la experiencia de haber sido bañado en agua helada también participaba en la agresión, incluso sin saber por qué. Para él, simplemente, no estaba permitido acercarse a la escalera. Poco a poco se van sustituyendo todos los monos que comenzaron el experimento por otros que no han experimentado en ningún momento el hecho de haber sido rociados con agua helada.

El proceso se repitió y la tradición se mantuvo, incluso después de ser sustituido el último de los monos originales de la jaula. El comportamiento de los simios continuó igual. ¿Quién necesita de conocimiento de causas cuándo tenemos las historias de los demás? ¿Quién de entre los monos precisaba de más convencimiento que la presión de pares? Era simplemente conocimiento común: "Está prohibido subir por la escalera y quien lo intente se expone a una represión por parte de los demás."

Mi decisión personal realmente es tratar de dejarme de comportar como si fuera un mono viviendo entre más monos. Realmente preferiría poder llegar al plátano y no morir en el intento. Ese es el verdadero mérito de cuestionar el conocimiento común. ¿Cuánto realmente sabemos sobre lo que está bien o no? ¿Cuántas lagunas existen en la Historia Oficial?

Se me ocurren unas cuantas.

“Las historias nos pertrechan para la vida.”
- Kenneth Burke

- Melkay -

viernes, 30 de julio de 2010

"Like Tears in Youtube"

Me ha encantado este artículo de OLPL (Orlando Luiz Pardo Lazo). Quiero reproducirlo aquí, porque me toca de cerca, y porque es un claro ejemplo de cuando un set de leyes intenta ser tan abarcador que empieza a funcionar mal, en contra de su propio propósito.

http://www.diariodecuba.net/cuba/81-cuba/2628-excluidos-de-youtube.html

MI OPINIÓN:

El cuerpo de restricciones que el gobierno estadounidense ha instaurado a Cuba, con el propósito de crear presión para catalizar el cambio de sistema político, persiste aún hoy en día, aunque en calidad de reliquia. Los puntos sobre las íes: El bloqueo sí crea presión, y no existe un solo gobierno en el mundo que no se mueva bajo presión, no importa cuán pequeño e imperceptible el movimiento. Aunque haya elementos que alivien esa presión que empuja hacia cambios, esos elementos vienen y van.

No todo el mundo está en contra, claro. A diferencia de lo que muchas personas creen, hay gente dentro de la misma isla sintiendo sus consecuencias (unidas a la vilmente mal conducida administración que hay en este país) que a pesar de todo sí que apoyan el bloqueo. Al menos, apoyan la idea, la premisa del mismo. Pero incluso esas personas me han reconocido que hoy en día el embargo es casi totalmente nominal. EE.UU es hoy el quinto socio comercial de Cuba y provee el 80% de todas las importaciones de alimentos, las que representan, a su vez, el 80% de todos los alimentos que consumen los cubanos. Así que el gobierno de los Estados Unidos no es nuestro opresor. Es nuestro mecenas y, por lo tanto, el mecenas de este duradero experimento social nuestro.

Yo no podría apoyar un recrudecimiento del embargo, pero no puedo dejar de entender la idea detrás del mismo. Aún así, sin un recrudecimiento a la vista, yo creo más en la postura de Obama: sí, es bueno usarlo como carta de cambio, pero también hay que saber que mientras más oportunidades económicas tenga el pueblo, menos dependerá del Estado. El Estado podrá enriquecerse, pero también habrá dinero para corromper. Y en esta isla, con estas leyes, a muchos niveles Corrupción significa Libertad.
Sea como sea, la idea del embargo no está funcionando. Necesita depuración. No sólo restringe los viajes y el comercio de bienes, sino además restringe la cultura y la expresión. Con el debate en el Congreso norteamericano sobre el levantamiento de restricciones migratorias y comerciales hacia Cuba, el artículo del enlace pretende ser un grito más entre muchos en la polémica sobre una situación estancada. Mi opinión: quiten o mantengan el bloqueo, tienen que reformarlo.

- Melkay -

lunes, 12 de julio de 2010

La Mejor Selección Del Mundo




Ayer ha habido un acontecimiento inmenso, un triunfo grande que quizás no mucha gente comprenda. Dentro de los que sí comprenden, de seguro, está mi amigo Alejandro Ruiz Estrada. Alejandro, cubano, ha sido hincha de la selección española de fútbol desde que tiene uso de razón. El vio muchos mundiales sin éxitos que celebrar. Rechinó los dientes y apretó los puños cuando en el 2002 una Corea inexperta se confabulaba con un linier mentiroso para sacar a España del Mundial, una vez más en cuartos, una vez más dando fuerza al mito del San Benito, esa maldición que tenían La Roja. Vio como vino Luis Aragonés, el sabio de la hortaleza, y trató de tomar las riendas en el 2006, sólo para que Zidane (y no Francia) los sacara del Mundial. No más, dijo Aragonés. El viejo se subió las mangas y decidió cortar de tajo todos los vicios que frenaban a España.

Empezó no convocando más a Raúl, el "Ángel" (de la mala suerte), después de perder 3-2 con Irlanda del Norte en Belfast, el 3 de Septiembre del 2007. Después de ese partido volvieron a perder, el 7 de Octubre del 2007, con un 2-0 frente a Suecia. Tras ese partido fatídico en el que todo el mundo reclamaba el regreso de Raúl, Aragonés los despidió al descanso de invierno, cada uno a su club, y tres días antes del próximo partido los volvió a convocar. Ya no perdieron más. Jugaron y jugaron ganando hasta que llegaron a la Eurocopa, y ahí también ganaron, y en semifinales fueron contra Italia la campeona a penales, y Casillas le enseñó a Bufón quién era el mejor portero del mundo. Y luego fueron contra Alemania y les ganaron. Y la gloria fue para ellos. Y si uso tantas conjunciones es porque así suena más bíblico y glorioso. Eran el mejor equipo europeo. España ganaba la Eurocopa, cuarenta y cuatro años después del gol de Marcelino.

Tras eso Aragonés se retiró y los recibió Vicente Del Bosque, un hombre ejemplo para muchos, excepto para Florentino Pérez (presidente del Real Madrid) que le terminó su ilustre carrera como entrenador de aquel club, porque Del Bosque no cuadraba con su Real Madrid mediático, conformado por delanteros apuestos y con grandes nombres. Del Bosque, el gordo, tartamudo y bigotón, no cabía como técnico del club más glamoroso del mundo. Por cosas así el Madrid ha tenido que pasar un calvario como dejarse encajar un 4-0 por el Alcorcón... porque menospreciar a Vicente Del Bosque es pecado capital. Ahora Vicente Del Bosque se alza como mejor director técnico del mundo, nunca perdiendo la compostura, salvando los partidos con su confianza en jugadores jovencitos, nunca retirando a los grandes y probados, ensayando jugadas, explotando la capacidad individual de sus jugadores hasta los límites y más allá, nunca confiándose, nunca pronosticando, nunca cejando. Parándose sobre los hombros de Aragonés (y de la escuela de la Massía) pudo enseñar que el mejor juego español, el toque y toque con dominio del balón y filigrana, era un fútbol capaz de ganarle a los equipos más célebres, violentos, defensivos o resultadistas.

Argentina nunca pasó de cuartos porque los hilos que la mantenían unida se cayeron completamente. Unos jugadores no combinaban con otros, las “tácticas” de Maradona revelaron no ser más que afortunados saltos de fe, y al enfrentarse a su peor pesadilla perdieron por goleada humillante. Siguieron el camino que antes habían seguido los ex-campeones Inglaterra e Italia, tan llenos de veteranos y sin los extranjeros que hacen a sus ligas grandes, que cayeron al lodo sin gloria ninguna, incapaces de hacer nada con el balón a sus pies. También perdió en cuartos Brasil, que por haber confiado en Dunga asesinaron su ·jogo bonito" en pos de resultados seguros, sólo para que Holanda les demostrara que no hay táctica que reemplace al buen juego y que tienen que reencontrarse a sí mismos en menos de 4 años si no quieren un segundo Maracaná en el 2014 como lección. Los Uruguayos jugaron como héroes y como héroes cayeron, traicionados por la debilidad de su portero, aunque tuvieron la mejor de las defensas y el jugador más esforzado, el nombrado más valioso del Mundial, Diego Forlán. Uruguay nunca cejó, y sus dos anteriores (y antiguos) títulos nunca hicieron que se comportaran como Alemania, una Alemania joven y multicultural que era menos trabada y más audaz, y que ya sonaba trompetas de victoria. Sin embargo, así como Brasil pereció frente a Holanda, Alemania se vio a sí misma frente al espejo cuando se cruzó con España, y lo que se vio fue un equipo inexperto y pálido, incapaz de imaginación alguna, incapaz de tener el balón, siendo “bailado” por un equipo sin títulos, pero con calidad. ¿Para qué sirvió la Historia? ¿Para qué tantas semifinales? ¿Para qué tanto bombo? No hubo nada que comentar ni discutir. Tal y como perdieron en la Eurocopa: vinieron, vieron y volvieron a perder frente a La Roja.

El día D llegaría con un encuentro entre dos equipos que nunca habían tenido la Copa. La Copa tendría un nuevo dueño. Cannavaro, italiano descarado como pocos, sin haber aparecido nunca en este mundial, regresó a Sudáfrica sonriendo como modelo a dejar la Copa en el estadio como capitán de los ganadores pasados. Salieron los holandeses al campo, los tulipanes, sabiéndose expertos en jugar finales (aunque nunca de ganarlas)… y con ellos salieron los hispanos, antes los gritos de miles de espectadores que aún no se recuperaban del shock de ver a su equipo en la final. Si nunca habían pasado de cuartos, ¿cómo tragarse esto? Si estaban acostumbrados a dudar, ser pesimistas, vilipendiar a sus jugadores, ¿cómo imaginarse vitorear una final?

Resumen del partido, los españoles jugaron bien, los holandeses mal. Así de sencillo era, blanco y negro, no había razón para decidirse por la preferencia a un equipo. Holanda traicionó la memoria de Cruyff y de la Naranja Mecánica… no hubo pases, hubo golpes y juego destructivo. Jugaron con la desconcentración Argentina y Brasileña, la cobardía violenta de Italia, la ceguera desorientada de Inglaterra, la falta de creatividad de Alemania. España jugó como en su partido pasado, como ningún equipo ha jugado este mundial. ¿Quién dice que hace falta meter 7 goles? Con un solo gol se pueden ser los mejores. Por eso San Íker Casillas, el milagroso, que ha recomenzado su nueva racha con más de 450 minutos sin permitir gol, paró sin soltarla tres relámpagos de Robben que todo el mundo iba a cantar como goles. Por eso Ramos, el del Madrid, volaba de lado a extremo a extremo por su banda, cabeceando, recuperando, regateando, pasando con clase, defendiendo, fusilando, dando clases. Por eso Puyol fue otra vez más que un muro, y era una furia impasible que teniendo un gol en el partido pasado supo llegar otra vez más alto que todos, despejando o buscando la puerta ajena. Por eso Villa, por eso fue grande todo el medio campo, todo el equipo.

Y al final, aunque todos lo temían, este partido no se ganó como la final del 94, o como la final del 2006, en penales. Lo parecía, pero no fue así. Iniesta fue instrumento una vez más de la inspiración infartante, de las jugadas que hacen historia. Quizás el pensó que le bastaba para morir orgulloso su rol en Stanford Bridge, en la semifinal de la Champions League del 2009 contra el Chelsea, cuando el Chelsea tenía ventaja de un gol y el Barça sabía que un empate les hacía ganar por puntos y los hacía pasar. Y esto fue lo que hizo Iniesta aquel día. Y esto fue lo que hizo ayer. Y al quitarse la camiseta abajo tenía el recuerdo de un amigo catalán fallecido el año pasado… y si Casillas lloraba desde ese gol hasta el final por verse finalmente campeón, tras 12 años o más, entonces no puedo imaginar los ojos de la familia de Dani Jarque cuando vieron eso. Y si el Dios del fútbol volvió a bajar a ver a Andrés Iniesta y vio eso, vio que era bueno.

Este deporte tiene tanto drama que no puede tragarse de golpe. No alcanza una vida para saborearlo. Tiene jugadas gloriosas y tiene héroes y villanos. Previo a su designación como mejor jugador del mundo por la FIFA, Cristiano Ronaldo dijo: “Yo soy el uno, el dos y el tres del mundo.” Quizás lo fue. ¿Lo siguió siendo? ¿Lo es ahora? ¿Hay motivo para que los medios sigan hablando bien de él? Mientras tanto, Puyol va en sus semanas de descanso a trabajar a la granja de su padre e Iniesta, el Iniesta del Stanford Bridge, el de la humildad, el ejemplo de los niños, dedica su gol y su entrevista a todos los que lo han ayudado y a la memoria de un amigo muerto. Ese es el ejemplo del fútbol ganador. ¿Qué importa si la mitad de la selección juega en el Barça? Grandes como Xabi Alonso y portentos como Sergio Ramos y Casillas vienen del equipo rival, pero son también ejemplos de cabeza fría. Y todos, los de Madrid y los de Bilbao y los de Cataluña y los de Asturias y los de Fuentealbilla… los que esperan cuatro Mundiales como Puyol y Casillas y los que juegan su primera Copa y ya son titulares como Pedrito… todos están reunidos en un mismo “once” y eso es algo milagroso. En tres años afortunados la selección Española nos enseñó que lo que está bien es hacer las cosas bien. Que no existe camino para ganar si no es jugar bien todos, un fútbol total, con ambición, pero con perspectiva, con mucho trabajo y mucha entrega. Y que no hay que creer en ningún San Benito. Se puede.

Este fenómeno es demasiado grande para entenderlo a cabalidad. Sólo se puede sentir, y sentirse abrumado. No se puede contemplar. Ningún tipo de meditación te enseña a contemplar en plenitud lo que es vivir una Copa del Mundo de Fútbol. Ser la mejor selección de fútbol no es cualquier cosa. No es ser un grupo de hombres cualquiera que son los mejores en su trabajo. No. Los que piensen eso no entienden el fútbol. Luego de que imágenes televisadas mostraran al pulpo Paul eligiendo a España como campeona, un comentarista mañanero se quejaba exultado: "¿Cómo es posible que el estado de ánimo de un país lo pueda decidir un pulpo comiéndose un mejillón? Es la cosa más estúpida del mundo. Es algo imbécil." Ese hombre tampoco entiende el fútbol. ¿Saben quién entiende el fútbol? Rubén Uría…

“Basta con rascar en la superficie de una situación esperpéntica para
diagnosticar que la selección española de fútbol pasa por ser, a día de hoy, el
único consuelo social en el que encuentra refugio este país. España está siendo
azotada por una crisis brutal, por un paro salvaje, por una Justicia
extravagante y una desconfianza creciente hacia la clase política. Con ese
paisaje y ese decorado, este país sigue trufado de malas noticias, pero se
resiste al pesimismo, todo cuello, aferrado a una magnífica noticia, su
selección. España tiene necesidad de echarse a la calle, de disfrutar y sobre
todo, tiene ganas de creer. Esas necesidades las ha cubierto, de pleno, una
generación de héroes en pantalones cortos con la que toda la sociedad se siente
identificada. Los futbolistas de España son brillantes, plásticos, genuinos y
carismáticos, pero sobre todas esas características, aparecen revestidos por un
manto de cercanía y humildad. Ahí radica el éxito de Vicente Del Bosque,
Iniesta, Xavi, Casillas, Puyol, Piqué y compañía. Esta España es un ballet de
casacas rojas, la banda sonora de nuestros hogares, la bandera del espectáculo y
un sentimiento donde no hay partidas de nacimiento. Hay quien dice que el fútbol
es pan para hoy y hambre para mañana, que una vez que España gane el Mundial
todo volverá a ser un desastre y que enchufar la tele para ver al jodío pulpo es
haber perdido la chabeta. Pero Paul, un oráculo a base de tentáculo, sólo es un
heraldo de ocho patas que anuncia un viento de cambio, el de la ilusión.”

- Ruben Uría


Tengo la certeza de que Alejandro Ruiz también entiende de qué se está hablando.

- Melkay -


pd. Haciendo de abogado del diablo... espero sinceramente que España pueda tener un poco más del optimismo colectivo necesario para avanzar. Sus últimos logros han sido convencer a Raúl de liberar presos políticos para así ellos intentar cambiar la posición común europea frente a nosotros (a fin de gustarle a un Chávez que quiere nacionalizar todas las empresas españolas), y suprimir artículos de la constitución catalana. El paro sigue igual, todo sigue igual. A veces ni el fútbol le quita a uno el cinismo.
pd1. Por otra parte... qué cinismo ni qué ocho cuartos...

lunes, 28 de junio de 2010

"Confundido con un extranjero"

Le he pedido a mi amigo Sergio R. Vidal que me deje colgar aquí un texto que ha escrito la madrugada de ayer, en el que relata la tarde de anteayer. Admiro mucho su visión, porque probablmente yo no la hubiera percibido así. Porque, a pesar de tener mi misma edad, él aún siente como hiriente lo que tantos de nosotros ya damos por sentado.


De Sergio:

Mi paciencia ya estaba transitando de la desesperación al encabronamiento. Entonces, él, pequeño, sucio, con shorts raídos, tostado por el Sol, me tocó con ese índice que otros usaron para señalarme, y me pidió un peso. Respondí que no. Ese chiquillo jodiendo a esa hora con el calor que hacía, cojones. ¿Donde estaba metida la madre para que se lo llevara y no molestara más? Resignado, él solo se fue. Entonces me concentré de nuevo en mi desesperación, que es el precio de la espera.

Los otros chiquillos en la calle, a plena una de la tarde, con diez, once o doce años. ¿Qué hacen esos niños, en el Vedado sin sus padres? Hijo mío, así, con tanto enfermo que hay por ahí, no sale solo. Ropa bonita, tenis limpios, protestando porque solo tiene un peso para tomar café y tratando de quitarle otro al que le dice que el si tiene pero que en esa mierda el no gasta dinero. ¿Qué coño hace un niño tomando café? Cuanta basura te pasa por la cabeza cuando no tienes más nada que hacer que esperar.

Para allá y para acá los muy insoportables. No hay nada que me moleste más que un niño maleducado e inconciente, que ande por ahí bandoleriando. Que clase mierdas me pongo a pensar. Si señor, voy a tomar café pero estoy esperando a una persona, si quiere mire dentro a ver si hay sillas. Me estoy enpingando. ¿Quién me manda a pararme delante de la puerta? Ya he repetido esto más de veinte veces. Estoy al entrar y sentarme. Y estos hijoeputas me van a pisar si siguen en el pasa para allá y para acá. La dependienta esta al botarlos a todos. Suspiro fuerte y me volteo para no calentarme. ¿Compañera donde venden eso? Ahí en la pizzería. ¿Cuánto vale? Cinco pesos. Mira desconcertado hacia el poste donde esta su amiguito negrito, con su mismo aspecto, pero con un año de menos quizás y con carita de hambre. El blanquito tenía aguantado en la mano un billete de cinco pesos. Niega, mostrándomelo como el único trofeo que poseen. No alcanza para los dos.

Miré al otro. Entendí cuando me miró que realmente le hacían falta los pesos. Se me ha acercado mucha gente a pedirme dinero y no siempre les hago caso. He visto chamas mandados por los padres a pedir, divertidos como si estuvieran jugando. Este chama decía otra cosa con la vista: “necesito diez pesos para comer ahora”. No me podía quedar con el cargo de conciencia.

Me cae una tremenda depresión, de las más rápidas que he tenido. Caigo en la cuenta de que no recuerdo haber tenido ninguna antes, o no por lo menos que tuviese que ver con esto. Miedo, decepción, hasta ira quizás, pero depresión no. Con tremendas ganas de llorar saco rápido un billete de a diez. Gómez me escruta, no me juzga. Psssss, ven acá coge. Ve ahí y compra una para para cada uno. Brincando le ganaba al cachorro más feliz. Yo me deprimí más. El llamó a su amiguito. Dame, le dijo. Riña por oro. Oye, es para los dos. Vayan ahora mismo a comprar una pizza para cada uno. Dame mijo, dame. Oye, les dije que vayan ahora, es para los dos. ¿Si pero quien lo lleva? Los dos. Vayan ya. Saltan, forcejean. Uno de los dos lo suelta.

Viene una guagua, y corren hacia ella y me tiran a mierda. El jubilo me imagino que es así. Saltan a la acera intentando que les abran. Ladean la guagua pero no les abren. Me pasa por la mente que en vez de comer pizza comer helado en Coppelia será más rico. En fin, no les abren. Salen corriendo.

Regresan mordiendo la italianada made in Cuba, cada vez mas desesperados. Doy una bocana de aire lo más profunda posible. Me tranquilizo. Parcialmente me tranquilizo. Se sientan y en lo que comen miran a esas niñas que están cantando y saltan de la mano de la madre. Me pregunto, esta vez dolido, dónde coño estará esa madre, esas madres. Me viro y vuelvo a contestar que si, pero que estoy rotando, que espero a una persona y que no voy a entrar todavía. No sé que pensé durante los siguientes minutos.

Vienen caminando, pizza en mano, casi completas, diría yo. Será que los bendijeron, temporalmente, de nuevo. Yo lo único que quería es que me miraran y decirles que estudiaran al menos. Maldita esa noción de asociar lo bueno a lo ilustrado. La realidad tiene otra opinión de eso. No ahora, ahora a ellos no les sirve. Regresaron a la faena.

Junto a la mesa con flores, ya está en la misma gestión. Intuyo de nuevo que es el mayor, esta solo. Regresa saltando, esa es la señal de la victoria. Esos otros los miran con asombro y burla entre los ojos y los labios. No los culpo. No les pido más, tienen su edad más o menos. ¿Dónde están esas madres de pinga?

Pssst, mijo, oye coge. Sigo pensando que no sabe como se llama. Le da uno de los frozzens que compró con lo que le dio el de la mesa de las rosas rojas de Tropiflora. Me conmueve esa decepcionante camaradería. Los hombres que venden pan con lechón y, el del frozzen también, los miran entre acostumbrados a la situación y sin nada que decir o hacer. Los ojos negros en esa cara negra brillaron con mucha luz. Sonrisa de por medio, empuñó su frío postre. Me estremecí. No me place tener que haber visto todo eso.
Corrieron en dirección a Colón, la última morada de todos los vivos. Escuche el mismo pssss de antes. Sonrisa, pulgar y gracias fueron el pago que el negrito me ofreció. Pssss, oye, gracias, y el otro, con cara noble, se despidió con el mismo pulgar enhiesto, anuencia de la vida romana antigua. Paradoja nada agradable. Sin embargo no recordaba unas gracias tan sinceras en muchísimo tiempo. Me habían agradecido muchas veces ya. Di la pesadilla por terminada.

Ni dos minutos pasaron y ya iba por el mismo camino. Amigo, que alto tu eres, muy alto. Me saque la lotería pensé. Viejo, con joroba, sucio, gorra con el Ché y una estrella roja que presidían su cabeza, me dijo que le diera una monedita. De pinga. ¿Cómo digo que no? Pal carajo. De juri stare, pensé. Bonita concepción. Romanos de mierda. Dar a cada uno lo suyo, ser justo. Yo les voy a dar justicia a ellos. Saque un peso. No sé si Martí me sonrió pero se lo di. Con los pobres de la tierra quiso él su suerte echar. Confío en que así sea. En milésimas pensé en que no se pusiese bravo porque no era CUC. Ya eso me ha pasado. ¿Quién me manda a parecer extranjero sin tener con qué? Gracias me dijo. Oye pero que alto tú eres, ja, más alto que Fidel yo creo. Ahora si me la saqué. Se alejó con un pomo en el bolsillo trasero, supongo que ron o algo por el estilo. Me daba igual ya paro lo que iba a coger el peso. Que fuera feliz, si podía.

Me encontré con ellos, unos amigos, y me dijeron que no le hiciera cráneo que no iba a resolver nada poniéndome de esa forma, apagado. Yo sé que se conmovieron también. Ella llegó. Se me fue el desespero. La besé. Dos veces más me deprimí, cuando le dije lo que pasó, y luego, cuando la música en vivo me relajaba y le decía que me sonrieron e hicieron con los pulgares así. Tres, no dos. Ahora también me deprimí.

(Café Literario de 23 y 12)
(Sábado entre las 12:45 y la 1:30 p.m.)